Cuando te das cuenta que no tienes ni puta idea

Cuando te das cuenta que no tienes ni puta idea

Hace una semana hablaba con una prima sobre cosas de su trabajo (que no tiene nada que ver con marketing) y me contaba la siguiente situación:

Se realiza una reunión en su empresa. En esa reunión de habla del un término, llamémoslo X, durante todo el rato. “X es importante”, “X es la clave para vuestra progresión”, “vigilar que X=Y”. Termina la reunión. Y le llegan mails durante semanas sobre el término X. Ella no tenía ni idea de que era X. Entonces empieza a preguntar a compañeros. Ninguno sabe darle una respuesta… ¡y estaban con ella en esa reunión!

Tras ver que nadie en su sede de empresa sabía que era X, decide preguntar a un superior. Su jefe, tras su pregunta, le responde:

“Eres la primera gerente que me pregunta esto. Nadie de tus compañeros me ha preguntado que era…”

Dicho esto, su jefe se lo explicó. Y mi prima entendió el porqué de el término X. Y se fue contenta y con una cosa más para entender su trabajo. Los otros compañeros estarán condenados por la vergüenza a cagarla sin saberlo. Una ignorancia fruto de una falta de valentía.

Hay que valientes, leñe

Hay algo que creo y que intento aplicar siempre, y es que si no sé de algo, me busco la vida para saberlo. Pregunto, busco en Google, al mi compañero, a mi jefe si es necesario, al vecino… como mucho es un momento de vergüenza (que no debería ser así, porque al final debes sentirte más orgulloso de demostrar que quieres aprender que de sentirte ignorante).

Alguna vez te puedes comer un “a ver, a ver que no tienes ni puta idea”. Pues si. Pero es mejor saber y aprender, que ser un ignorante en algo que puede depender parte de tu trabajo. Y tu sueldo, piensa en ello.
Photo Credit: Eva Blue via Compfight cc

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