Esto tiene que estar para ayer: cómo afrontar las tareas de última hora

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Hay varias situaciones donde se puede dar la frase que da título a este post:

  • Una decisión del cliente ha impedido el correcto desarrollo de un proyecto de manera parcial o total.
  • Hemos tenido retrasos con algún proveedor externo y nos ha impedido avanzar.
  • Hemos realizado algo de forma errónea y tenemos que resetear lo realizado.
  • Otro proyecto del que nos hacíamos cargo nos ha ocupado más tiempo del esperado y eso nos ha retrasado.
  • El apocalipsis “zombie” ha comenzado…

Salvo por la última línea, las demás son situaciones muy normales y que desafortunadamente vamos a tener que seguramente afrontar a lo largo de nuestra vida profesional. Porque a pesar de que podemos llegar a ser unos “cracks”, vamos a depender alguna vez de algún eslabón o factor el cual nos puede fallar.

¿Qué hacemos ante este tipo de situaciones?

  1. Mantener la calma.
  2. Planificar una rutina que nos aporte foco y tranqulidad con las tareas que vamos a realizar.
  3. Determinar un “calendario de crisis” en el cual establecer escenarios a afrontar.
  4. Evaluar nuestra carga de trabajo y de ser demasiada, delegar para no “quemarnos” y reducir nuestra concentración y eficacia.
  5. Dar cabida al descanso y la reflexión, para así reponer fuerzas y repasar lo que está hecho y lo que no con tranquilidad.

¿Cómo gestionamos al cliente que tiene ansiedad y “prisas”?

Podemos establecer algunas directrices comunes para diferentes situaciones y clientes. Algunas claves pueden ser:

  • Ser cuidadosos y tranquilos en nuestra comunicación con él.
  • No ser tajante ni cortante, evitar transmitir nuestra tensión o nerviosismo.
  • No perder la paciencia, y abordar las situación aportando alternativas al cliente en caso de que la situación sea realmente crítica.

Imagen:  Victor1558

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