El New Business B2B, los mailings, la LOPD y la LSSICE

En el post anterior os detallaba como es el ecosistema actual de cara a generar nuevo negocio (new business) B2B y en qué afecta a los mailings la LOPD y la LSSICE.

En este segundo post sobre el tema, podemos avanzar más en detalle sobre el tema y dar más luz sobre lo qué podemos hacer y lo que no.

Qué podemos hacer y qué campo de acción nos deja la legislación

La Ley permite la realización de comunicaciones comerciales mediante medios electrónicos, siempre que puedan identificarse como tales y a la persona o empresa en nombre del cual se realizan o anunciante. Se permite dicho envío de mensajes publicitarios o comerciales por correo electrónico a aquellos usuarios que previamente lo hubieran solicitado o autorizado de forma expresa.

No obstante, se permite el envío de comunicaciones comerciales a aquellos usuarios con los que exista una relación contractual previa, en cuyo caso se podrá enviar publicidad sobre productos o servicios similares a los contratados por el cliente.

En todo caso, se deberá ofrecer al destinatario la posibilidad de oponerse al tratamiento de sus datos con fines promocionales, tanto en el momento de recogida de los datos como en cada una de las comunicaciones comerciales que le dirija.

Los procedimientos que obliga la legislación

La Ley obliga, además, a los prestadores de servicios a habilitar procedimientos sencillos y gratuitos para que los destinatarios puedan revocar el consentimiento que hubieran prestado, así como a facilitar información accesible por vía telemática sobre dichos procedimientos.

Mails a correos empresa (new business B2B) y mails de particulares

Por otro lado, debemos diferenciar cuando estamos ante un email genérico del tipo info@, el cual ha sido obtenido de algún sitio público, como una web.  En este caso, se puede enviar la información comercial, siempre acompañado de la opción de rechazar más correos.

En el caso de que el email sea personal, se debe:

– Informar de dónde han obtenido su contacto.

– El motivo del contacto.

– Pedirle permiso para poder enviarle información comercial.

Es importante señalar que el consentimiento expreso del destinatario puede recabarse, en particular, de las siguientes maneras:

– En el marco de un procedimiento de contratación o suscripción a algún servicio que tenga lugar vía web y en el que el destinatario deba facilitar su dirección de correo electrónico, incluyendo en las condiciones generales de contratación una cláusula sobre el consentimiento del destinatario a la recepción de comunicaciones comerciales y solicitando su aceptación junto con el contrato, o bien formulando una pregunta concreta al usuario sobre si acepta el envío de comunicaciones comerciales.

– Ofreciendo a los usuarios la posibilidad de facilitar su dirección de correo electrónico para recibir información sobre los productos o servicios ofrecidos por la empresa mediante un mensaje o un formulario tipo.

La clave para la acción comercial

Asimismo, la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico establece que “no tendrán la consideración de comunicación comercial los datos que permitan acceder directamente a la actividad de una persona, empresa u organización, tales como el nombre de dominio o la dirección de correo electrónico”.

De este modo, sí que podrían proceder al envío de correos no comerciales indicándole en todo momento de dónde han obtenido su email y obtenida una respuesta por su parte, proceder a la petición de consentimiento para el envío de comunicaciones comerciales.

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