Walter Mitty, su vídeo viral y la lucha contra el olvido de Filipinas

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Mientras estoy escribiendo este post, estoy viendo en un autobús la película de La vida secreta de Walter Mitty. Aparte de que me esté gustando o no, creo que merece la pena recordar la campaña solidaria viral que realizó Casey Neistat (si, otra vez voy a mencionar a este crack de los vídeos) para ayudar a las victimas del último tifón que arrasó Filipinas:

 Filipinas, Haití, Malí… siguen necesitando ayuda

Nuestra memoria humanitaria es a C/P. Cuando los informativos nos informan de un desafortunado desastre en una región que está remotamente situada frente a nuestro país como ha pasado con Haíti o Filipinas, y vemos las imágenes que nos impresionan y nos trastocan, un sentimiento solidario se adueña de las pantallas de los canales nacionales de televisión y de nuestras conciencias.

Surgen telemaratones, surgen llamadas a la solidaridad… pero a los 3 meses, ya nadie se acuerda de nada. Se queda en el olvido de los telediarios. Nuevas tragedias surgen, las elecciones, los deportes o algún desliz de algún político producen que aquello que nos conmocionaba, ahora ya no esté presente en nuestras mentes.

ONGs y clientes: similitudes extrañas

Es casi imposible. Las ONGs hacen sus esfuerzos por mantener la atención y mantener los proyectos a L/P gracias a la financiación de los donantes. De hecho, es similar la situación en cuanto a un proyecto de marketing al uso: tenemos que demostrar continuamente que estamos gastando bien el dinero y haciendo las cosas bien para no perder la confianza y la financiación del cliente.

La solución: desgraciadamente, utópica

Con este post no voy a salvar en el mundo, pero por lo menos quiero dar las gracias a esta iniciativa que unos estudios multimillonarios y Ben Stiller tuvieron el detalle de “donar 25000 dólares” a travñes de Casey  y remover conciencias para ayudar a gente que lucha por tener un futuro tras un desastre natural. También debo reconocer por supuesto a las ONGs que luchan cada día por ayudar a que haya gente que nos rodea en nuestra ciudad o que se encuentran a 50.000 al borde del abismo.

Evidentemente, esto es un granito de arena. Todo seria más fácil si los gobiernos actuaran por solidaridad y no por votos ni presión mediática puntual, pero dado que el mundo actual se rige por hilos que se nos quedan bastante grandes, pequeños gestos son mejor que nada.

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